Ayer, mientras salíamos del cine de ver la última película de Harry Potter, mis amigos hablaban de cuándo y cuántas veces más irían a verla en la pantalla grande. Me preguntaron si la quería ir a ver tal día en 3D, dije que la quería ver otra vez, por supuesto la tendré que ver como 5 veces para caer en cuenta que de verdad se terminó, pero en 2D, como fue filmada, porque, además de ser una película no apta para la tercera dimensión (es muy oscura), su esencia se desvanece al ponerse los lentes.
Y esta es la realidad de las últimas películas que han convertido o filmado enteramente en 3D. Por ejemplo la misma ‘Harry Potter y las Reliquias de la Muerte 2, una película como esta ¿Necesita la transformación a 3D? La respuesta es NO; en la primera parte los productores decidieron no transformar la cinta, porque no era realmente necesario. Yo creo que no es realmente necesario tener que convertir una película a 3D para que tenga éxito, y las películas recientes en esta modalidad han sido criticadas por el muy mal efecto que tienen.
Muchos me dicen “¿Por qué te quejas si también hay salas 2D?” me quejo por esta “nueva creencia" de que si la conviertes 3D ganas más dinero, y a veces, es verdad, pero la realidad es que no, no ganas más dinero y los últimos 2 años en el ámbito de críticos de cine y el mismo público, no ayuda en nada (ejemplo: El Avispón Verde)
Pero, ¿Por qué no me funciona el 3D? Por la simple razón de solo ponerse los lentes, hay un objeto que me separa de la pantalla y de lo que sucede en la cinta, al ponerme los lentes hay un sujeto intermediario que no me deja centrarme en la esencia del cine. Vuelvo a poner de ejemplo a Harry Potter, en la última parte de la serie creada por J.K Rowling, ocurren severas muertes (tranquilos, este artículo no va a contener spoilers) que pueden hacer que unas lágrimas se escapen por ahí. La película es emocional, y si eres un verdadero cinéfilo o gran fan de Potter (como, curiosamente la mayoría de la sala donde la vi, todo el mundo lo era) vas a llorar; a lo que quiero llegar es, en una última parte como ésta, a mi gusto propio, no quiero tener ningún aparato fastidioso que me distraiga de las emociones y acciones que están sucediendo en una cinta que llevo esperando por meses.
El 3D le quita esa esencia mágica, esa a la que nos lleva con cotufas y refresco en mano, a disfrutar esa película de romance, drama, acción, horror, etc. Sin ningún lente de plástico que me obstruya de la acción sólo para ver unas cuantos efectos que no valdrán la pena al compararse con una cinta original.
¿Se imaginan que conviertan al Titanic en 3D? Horror.
Mariana Tineo Blanco.
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